Entradas

Enxebre.

Se me ha olvidado cómo escribir(te) desde que te conozco, pero tengo tantas cosas que decir que no puedo dejar de escuchar el vaivén de las olas cada vez que hablas. Tienes el mar en los ojos y las manos llenas de arena; llevas tu tierra tan adentro que no puedo evitar perderme entre los árboles cuando te miro. Y así no hay quien escriba sobre ti. Hueles a puerto en el que amarrar, a tierra firme y a vida; y me juego los sueños a que sabes a sal. Tienes las pestañas llenas de deseos, y no pienso soplarte para que puedas cumplirte libre. Tan libre como ahora te sé y como te quiero. Y te quiero más poeta que musa, porque es cuando más te brillan los ojos y me enseñas el cielo desde el fin del mundo, justo desde donde quiero perderme contigo para no perderte a ti. Porque me he encontrado en la arena de tus manos y no quiero dejar de bucear en tu risa, no vaya a ser que prenda el pasado y nos consumamos antes de tiempo. Y ahora enséñame a bailar, que tengo sueño y...

Este grito es por vosotras.

Hoy me he atrevido a abrir un poco más los ojos y a mirar de frente al patriarcado. En su sonrisa he visto el maltrato que sufrió mi madre -y tal vez la tuya-; le he oído gritarme esos piropos que te gritaron la otra noche en la discoteca -en esa a la que te dejaron entrar gratis-; he visto cómo pegaba a mi vecina, cómo asesinaba a Jennifer, a aquella mujer paraguaya de tan solo 27 años, a Celia, a Sacramento, a Cris Mairi, a María Adela...; he visto cómo protegía a su Manada, cómo nos culpaba a nosotras de ser violadas, agredidas, asesinadas. Mientras él era solo un sospechoso. Y nosotras seguíamos muertas. Pero estamos cansadas y nos queremos libres y vivas y hemos venido a luchar. Y hoy no voy a callarme más vuestros nombres. Porque por más que quiero no me olvido de cómo me obligaste a dejar que me metieses la mano debajo de la falda, porque pobre Álvaro, "son cosas de niños"; ni de cómo te dedicabas a meterme mano y que yo te tocase, pero tranquilo Adr...

Piezas.

Imagen
Nos pasamos la vida buscando la pieza del puzzle que encaje con nosotros, pero lo que no sabemos es que nosotros somos nuestro propio puzzle y que las únicas piezas que debemos buscar y cuidar son cada uno de nuestro rincones, de nuestros monstruos, de nuestros secretos y de nuestras sonrisas. Ya es hora de que dejemos de buscar la pieza que debería encajar con nosotros y empecemos a querernos desde la pieza más grande hasta la más insignificante que nos forma, desde los miedos hasta la sonrisa, empezando por lo que late en nuestro pecho y acabando por el puzzle completo. Modelo: Lucía de Castro (  https://www.instagram.com/luli5289/  )

Tú no mientes

Me he acordado de todas las veces que saliste corriendo porque te asustaron mis fantasmas; en lugar de salvarme. Me he acordado de todas las veces que dijiste "Salta, estoy aquí, no te va a pasar nada."; y lo que pasó fue que no estabas. Me he acordado de todas las veces que dijiste no mentir, y lo único que decías era que me querías; y yo te creía. Me he acordado de todas las veces que fuiste cien personas diferentes, cien heridas diferentes, cien formas de hacerme reír que usaste en mi contra. Me he acordado de ti, y de ti, y de ti, y de ti también. No te olvido. No os olvido. Porque me has recordado que ahora te tengo a ti, que no eres ninguna de ellas y que no huyes, porque correr es de cobardes y prefieres matar al dragón antes que dejarme caer; porque nunca me mentirías. Y me recuerdas que te tengo y yo te sonrío, porque no te vas: sé que no mientes.

Autorretrato

Un perfume descatalogado, un café con leche, sin azúcar, una ilusión que espera a la esperanza, un verano que nunca acaba pero en el que siempre hace frío, un corazón  de hielo  sin coraza que se derrite al tacto de unas manos; menos mal que no existían. Abre la puerta, soy yo. Sara, Elena, Lidia, Noelia, Marta, todas las mujeres que nunca amaste pero que eres incapaz de olvidar. Abre la puerta, pero cuidado, soy yo, en cualquier momento me derrumbo. No abras, no hay puerta, solo soy un puñado de ruinas que nadie ha sabido cuidar. No empujes, no tires, es automático, me abro a todo aquel que luego vaya a sacarme los ojos. Cierra, rápido, que se escapan los cuervos que nunca crié y me van a dejar las manos vacías. Cierra, el vacío, tápame los agujeros, que me sabe todo a mar y voy a acabar ahogándote a ti también. Soy yo, ¿no te acuerdas? He sido tu puta, y la de muchas otras, que solo me han pegado con hostias, me han pagado con la puerta en las narices y me han hecho pecar,...