Enxebre.

Se me ha olvidado cómo escribir(te) desde que te conozco,
pero tengo tantas cosas que decir
que no puedo dejar de escuchar el vaivén de las olas cada vez que hablas.
Tienes el mar en los ojos y las manos llenas de arena;
llevas tu tierra tan adentro
que no puedo evitar perderme entre los árboles cuando te miro.
Y así no hay quien escriba sobre ti.
Hueles a puerto en el que amarrar,
a tierra firme
y a vida;
y me juego los sueños a que sabes a sal.
Tienes las pestañas llenas de deseos,
y no pienso soplarte para que puedas cumplirte
libre.
Tan libre como ahora te sé y como te quiero.
Y te quiero más poeta que musa,
porque es cuando más te brillan los ojos
y me enseñas el cielo desde el fin del mundo,
justo desde donde quiero perderme contigo
para no perderte a ti.
Porque me he encontrado en la arena de tus manos
y no quiero dejar de bucear en tu risa,
no vaya a ser que prenda el pasado
y nos consumamos antes de tiempo.
Y ahora enséñame a bailar,
que tengo sueño y quiero dormir contigo,
enseñarte Madrid
y aprenderte de memoria en cada bar en el que piense:
"Vérsame".
Y lo hagas.
Sácame a bailar ahora
que todavía no es tarde
y sigo escribiéndote para decirte
que tienes el mar en los ojos
y me vacías el agua de los pulmones cada vez que me abrazas.

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